Abastecerse de suministros para sobrevivir a una emergencia es sencillo. Todos podemos comprar cosas y aprender a usarlas. Pero cuando llega el momento de verdad, no hay margen para errores en la preparación. Quizá creas que tienes tus planes y equipo organizados, pero hasta que realices simulacros con las siguientes situaciones, no podrás estar seguro de estar realmente preparado para cualquier cosa.
Estos 4 consejos te ayudarán a garantizar que estás listo para una evacuación de emergencia (bug out).
Ajusta tu equipo de evacuación
Antes de completar los 3.200 km (2.000 millas) del Sendero del Pacífico (PCT) –que empieza en la frontera sur de California y termina en la frontera norte de Washington–, los excursionistas realizan viajes de prueba para entrenar y ajustar su equipo.
¿Qué significa «ajustar tu equipo»? Es el proceso de usar tu material repetidamente para identificar lo necesario, prescindir de lo superfluo y dominar el uso eficiente de cada elemento. Probar tu equipo de evacuación sigue la misma lógica, ya sea una mochila guardada en el coche, un arma almacenada o alimentos listos para trasladar en segundos.
Al igual que un excursionista del PCT, debes sacar tu equipo y usarlo en escenarios realistas para verificar que llevas lo esencial y eliminar excesos.
Domina tu tecnología
Existen gadgets muy útiles para preparacionistas, pero si no los usas en situaciones cotidianas, serán inútiles en una emergencia real. Los teléfonos satelitales Roadpost, por ejemplo, permiten llamar desde cualquier punto del planeta y podrían salvarte ante un fallo en las redes móviles. Si acumulan polvo en un cajón, habrás olvidado su funcionamiento cuando más lo necesites.
Mantén tus dispositivos cargados y úsalos regularmente para mantener la familiaridad. Este es otro aspecto clave de «ajustar tu equipo».
Practica mensualmente el plan de escape familiar
¿Tú sabes tu plan de evacuación… pero y tu familia? Un solo simulacro no genera hábitos efectivos. Las emergencias reales implican pánico e incertidumbre, y solo la repetición preparará a tus seres queridos ante un desastre.
Programa simulacros mensuales con distintos escenarios de evacuación. Una vez dominen los planes básicos, haz ejercicios sorpresa. Así aprenderán a actuar bajo presión sin tiempo para prepararse.
Evalúa tu «riqueza de supervivencia»
La riqueza suele definirse como el tiempo que podrías vivir sin trabajar: no se mide en dinero, sino en autonomía. La «riqueza de supervivencia» sigue el mismo principio: calcula cuánto tiempo tus suministros y conocimientos te mantendrían con vida en una crisis.
Al aplicar los puntos anteriores, obtendrás una aproximación realista de esta cifra. Determina si esa autonomía es suficiente para que tu familia resista cualquier escenario posible.
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