Si eres nuevo en la jardinería, te alegrará saber que existen montones de trucos sencillos que te ahorrarán tiempo, dinero y quebraderos de cabeza. Lo mejor es que la mayoría de estos consejos utilizan objetos corrientes que probablemente ya tienes por casa.
La jardinería no consiste solo en ahorrar dinero —aunque a la larga ahorrarás un montón—. También se trata de aprender a reutilizar materiales, colaborar con la naturaleza y ganar un poco de autosuficiencia por el camino. En un contexto de supervivencia, saber producir tu propia comida es una habilidad básica que te libera de la dependencia de los supermercados y las cadenas de suministro.
Si eres un jardinero principiante, empieza a aprender estos trucos ahora para evitar errores comunes, proteger tus plantas de forma natural y aumentar tu cosecha sin gastar una fortuna. Ya sea que tengas un huerto en el patio trasero o unas cuantas macetas en un balcón, estos consejos te ayudarán a dar los primeros pasos.
Vamos con la lista.
1. Germina semillas en cáscaras de huevo
La próxima vez que cocines un huevo, guarda media cáscara y rellénala con un poco de tierra para macetas. Planta unas cuantas semillas dentro y observa cómo brotan los plantones. Recuerda hacer un pequeño agujero de drenaje en el fondo de la cáscara para evitar que el agua se acumule y pudra las semillas. Lo mejor de este truco es que, cuando la planta esté lista, puedes trasplantar la cáscara entera al suelo. Allí se descompondrá y aportará calcio y otros nutrientes esenciales a la tierra.
2. Usa posos de café como fertilizante
La mayoría de la gente no lo sabe, pero los posos de café son un excelente fertilizante y material de compostaje. No solo aportan nutrientes muy necesarios a las plantas, sino que también mejoran el drenaje del suelo para que tus plantas no se ahoguen con el exceso de agua. Además, ayudan a mantener alejadas las plagas no deseadas. Sin embargo, asegúrate de mezclarlos bien con el compost o la tierra. Si los dejas en la superficie, demasiados posos frescos pueden crear una barrera impermeable.
3. Retén la tierra con filtros de café
Los posos de café no son el único producto del café que funciona genial en jardinería. También puedes usar los filtros de café para ayudar a retener la tierra alrededor de tus plantas. Muchos principiantes luchan contra la tierra que se escapa por los agujeros de las macetas. Esto dificulta que las raíces crezcan y obtengan los nutrientes que necesitan. Para evitarlo, coloca un filtro de café dentro de una maceta pequeña y luego rellénala con tierra. Así el agua podrá drenar mientras la tierra se queda dentro.
4. Usa un cubo para proteger las plantas del frío
Si las temperaturas bajan repentinamente por debajo del punto de congelación en una noche de primavera, tus plantas y cultivos corren un peligro real. Sin embargo, basta con colocar un cubo de plástico sobre ellas durante esas heladas para mantenerlas a salvo. En situaciones de supervivencia, donde no puedes permitirte perder una cosecha, este truco te puede salvar la temporada.
5. Usa té de manzanilla para prevenir hongos
Los hongos son un gran enemigo de las plantas, por lo que las empresas de jardinería han lanzado numerosos tratamientos químicos antifúngicos. El problema es que estos tratamientos son caros (al menos los que realmente funcionan). Afortunadamente, hay una forma económica de proteger tus plantas de los hongos: el té de manzanilla. Después de preparar la infusión, viértela en un pulverizador y rocía directamente las ramas y la base de la planta una vez por semana. También puedes remojar las semillas en té de manzanilla durante la noche antes de plantarlas para protegerlas de la enfermedad del «damping-off» (marchitamiento fúngico o caída de plántulas).
6. Seca tus hierbas con periódico
Después de cosechar tus hierbas, la forma más rápida de secarlas es colocar una hoja de periódico plana en el coche. Pon las hierbas sobre el periódico (asegurándote de que ninguna se superponga), cierra el coche y estaciónalo al sol. No solo las hierbas se secarán en cuestión de minutos, sino que dejarán un aroma refrescante en el interior del vehículo. También puedes probar este método en un lugar soleado de tu casa.
7. Usa cáscaras de cítricos como defensa contra hormigas
Las hormigas son solo una de las muchas plagas con las que los jardineros tienen que lidiar con frecuencia. Puedes disuadirlas hirviendo cáscaras de cítricos (naranjas, limones, etc.) y vertiendo ese agua en zonas estratégicas alrededor de tu huerto. El olor de los cítricos hará que las hormigas se den la vuelta.
8. Usa cáscaras de huevo como fertilizante
Las cáscaras de huevo son un fertilizante excelente porque son muy ricas en calcio, un nutriente muy saludable para las plantas, ya que les ayuda a fortalecer sus paredes celulares. Además, los bordes irregulares de las cáscaras trituradas ayudan a mantener alejadas las plagas. Adquiere el hábito de guardar las cáscaras, romperlas en trozos pequeños y esparcirlas alrededor de tu jardín.
9. Usa bicarbonato de sodio para endulzar tus tomates
Espolvorea bicarbonato de sodio alrededor de la base de tus plantas de tomate. Cuando los tomates crezcan, sabrán mucho más dulces de lo normal. Así de sencillo. Este pequeño ajuste puede marcar la diferencia en tu cosecha de supervivencia.
10. Usa tenedores para disuadir plagas
Coge tenedores de plástico y clávalos en la tierra con las puntas hacia arriba. Probablemente no disuadirán a insectos ni babosas, pero sí a ardillas, pájaros, mapaches y conejos. En un huerto de supervivencia, cada brizna cuenta, y mantener a los animales alejados sin químicos es clave.
11. Usa una botella de agua para regar tus plantas
Coge cualquier botella de agua y hazle agujeros en el fondo. Llénala de agua y entiérrala en la tierra junto a tus plantas. El agua se irá filtrando lentamente por los agujeros hacia el suelo. Esto es mejor que simplemente verter el agua sobre las plantas, porque las riega de forma continua y asegura que incluso las raíces más profundas reciban alimento. También puedes enterrar la botella más hondo dejando solo el pico fuera, creando un sistema de riego por goteo que mantendrá tu planta hidratada si te ausentas unos días.
12. Convierte una cabeza de ajos en una gran cosecha
Es posible obtener una cosecha entera de ajos a partir de una sola cabeza. Toma cualquier cabeza y sepárala en dientes individuales. Cada diente se puede cultivar para convertirlo en una planta propia. Aquí te explican cómo hacerlo.
13. Usa restos de cocina para volver a cultivar tus verduras
Después de aprender este truco, probablemente nunca volverás a tirar los restos de verduras. Toma cualquier resto de verdura y colócalo en una maceta con tierra fértil. Asegúrate de que la tierra esté húmeda. Simplemente investiga en Internet cómo volver a cultivar verduras específicas. Es mucho más barato y fácil que salir a comprar semillas o plantas enteras, y sin duda será una forma frugal de cultivar desde una perspectiva de supervivencia.
14. Usa rollos de papel higiénico para germinar semillas
Los rollos de papel higiénico son perfectos como pequeños semilleros biodegradables. Corta cada rollo por la mitad, dobla el fondo para crear una base y rellénalo con tierra. Cuando los plantones estén listos, puedes plantar el rollo entero directamente en el suelo. Se descompone de forma natural y protege las delicadas raíces durante el trasplante.
15. Reutiliza cucharas de plástico como marcas de plantas
¡Guarda esas cucharas de plástico de la comida para llevar! Escribe los nombres de tus plantas en la parte posterior de las cucharas con un rotulador permanente y clávalas con el mango hacia abajo en la tierra. Es una forma barata y resistente a la intemperie de saber qué has plantado y dónde.
16. Crea un mini invernadero con envases de plástico transparente
Los envases grandes y transparentes, como las ensaladeras o las garrafas de zumo, pueden convertirse en mini invernaderos. Córtalos a medida, colócalos sobre las plántulas delicadas y observa cómo prosperan. Estas cubiertas caseras atrapan la humedad y el calor, dando a tus plantas jóvenes una gran ventaja, especialmente en climas primaverales impredecibles.
17. Usa sal de Epsom para plantas más sanas
Espolvorear un poco de sal de Epsom alrededor de tus plantas puede darles un impulso de magnesio, ayudándoles a producir más flores, frutos más sabrosos y raíces más fuertes. Los tomates, los pimientos y las rosas lo agradecen especialmente. Solo ten cuidado de no pasarte: una cucharada sopera por planta una vez al mes es suficiente.
¿Qué otros trucos de jardinería conoces?
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