El clima invernal puede trastocar cualquier plan de viaje. Cada año leemos noticias sobre vuelos cancelados y carreteras cortadas por el hielo y la nieve. Siempre es aconsejable consultar el parte meteorológico antes de un viaje por carretera, pero las tormentas de nieve severas no siempre siguen patrones predecibles. Un cambio inesperado en la dirección del viento y un descenso brusco de la temperatura pueden convertir una nevada ligera en un espeso manto blanco en cuestión de minutos.
Los ventisqueros y las placas de hielo pueden hacer que termines atrapado en tu vehículo hasta que llegue la ayuda. Ya le ha pasado a mucha gente. Un temporal obligó a cerrar un tramo de la interestatal I-83 dejando a decenas de personas varadas en sus coches. Si algo así te ocurriera a ti, ¿estarías caliente y tranquilo, o pasarías frío y angustia? Aquí tienes una guía completa para mantenerte caliente si tu coche queda inmovilizado durante una tormenta invernal.
Suministros que debes llevar en el coche
Estos son algunos materiales que deberías tener siempre en tu vehículo como parte de tu equipo de emergencia invernal:
- Mantas térmicas o de lana: Guarda varias mantas gruesas en el maletero. Las mantas térmicas de emergencia son una opción excelente porque son compactas, reutilizables, cortaviento e impermeables. Te ayudan a retener el calor corporal de forma muy eficiente.
- Ropa de abrigo adicional: Deja un juego de gorros, guantes, chaquetas y bufandas en el vehículo. Puedes ponértelos por encima de lo que ya llevas puesto o usarlos para sustituir prendas mojadas si la nieve se cuela dentro.
- Kit de carretera de emergencia: Puedes montarlo tú mismo o comprar uno ya preparado que incluya pinzas para la batería, bengalas reflectantes, linterna, material de primeros auxilios, cinta aislante y herramientas básicas.
- Kit antipinchazos o sellador de neumáticos: El invierno es implacable con los neumáticos. Un bote de sellador puede sacarte de un apuro y permitirte llegar a un lugar seguro para cambiar la rueda o pedir ayuda.
- Calentadores de manos y pies: Estos saquitos de un solo uso proporcionan hasta 18 horas de calor. Solo tienes que agitarlos para activarlos y meterlos en los bolsillos o los guantes.
- Cubierta para el parabrisas o rasqueta de hielo: Una cubierta evita que se acumule nieve y hielo en el cristal mientras el coche está parado. Una rasqueta te ayudará a limpiarlo con eficacia si tu vehículo queda sepultado.
- Velas de emergencia: Cuando no puedas tener el motor en marcha durante largos periodos, la oscuridad puede resultar abrumadora y deprimente en las noches de invierno. Las velas de emergencia son tan útiles en el coche como en casa durante un apagón. Busca modelos con tapa de almacenamiento para evitar derrames.
- Batería externa o cargador solar portátil: Lleva siempre una batería externa completamente cargada o un pequeño cargador solar. Así podrás cargar el móvil o cualquier dispositivo aunque la batería del coche esté agotada.
- Agua y comida no perecedera: Unos cuantos snacks energéticos, barritas de cereales y botellas de agua pueden marcar la diferencia si la espera se alarga.
Qué hacer antes de salir de viaje
Aunque no siempre podemos saber cuándo va a llegar el tiempo adverso, hay pasos lógicos que puedes seguir antes de ponerte en marcha:
- Consulta los partes meteorológicos. No salgas a la carretera si se espera mal tiempo.
- Si es imprescindible viajar, informa a alguien de tu ruta, tu destino y la hora prevista de llegada.
- Asegúrate de que tu teléfono móvil esté completamente cargado y lleva contigo una batería externa.
- Calienta el vehículo durante unos minutos antes de iniciar la marcha para que el motor y el habitáculo cojan temperatura.
- Comprueba que los neumáticos tengan el dibujo adecuado. Si viajas a una zona donde sea obligatorio, lleva cadenas o neumáticos de clavos.
- Mantén el depósito de combustible lo más lleno posible. Nunca dejes que baje de la mitad.
- Verifica que el depósito del líquido limpiaparabrisas esté lleno con un producto apto para temperaturas bajo cero y que las escobillas estén en buen estado.
- Abróchate el cinturón de seguridad, incluso para trayectos cortos. Debería ser un hábito automático.
Consejos para conducir en invierno
Estas pautas al volante te ayudarán a reducir el riesgo de quedarte atrapado:
- Al circular sobre nieve o hielo, acelera y frena muy despacio. Frenar en una calzada helada requiere mucha más distancia de lo normal.
- Conduce a baja velocidad. Ahorrar unos minutos no merece el riesgo de perder el control. Si los conductores de detrás tienen prisa, que adelanten o esperen.
- Mantén una distancia de seguridad amplia con el vehículo que te precede.
- Gira el volante de forma suave y progresiva. Los movimientos bruscos sobre hielo pueden provocar un trompo o una pérdida de control.
- No aceleres en las cuestas, ya que las ruedas patinarán. Gana inercia antes de llegar a la pendiente y deja que te lleve hasta arriba. Evita detenerte en una pendiente si no es absolutamente necesario.
- Ten especial cuidado en los puentes, ya se hielan mucho antes que el resto de la carretera.
- No uses el control de crucero sobre superficies deslizantes, ya sea por agua, nieve o hielo.
- Circula con las luces de cruce encendidas. Las luces largas pueden reflejarse en los copos de nieve y reducir la visibilidad.
Qué hacer si te quedas atrapado
Si a pesar de todas las precauciones tu coche queda inmovilizado por la nieve, esto es lo que tienes que hacer para mantenerte caliente y seguro:
- Mantén la calma: Lo primero es evaluar la situación con tranquilidad. Si has sufrido un accidente, comprueba si tú o tus pasajeros estáis heridos. Después, inspecciona el vehículo para ver los daños y determina qué te impide moverte. Llama al 112 o a una grúa según la gravedad de lo ocurrido.
- Permanece dentro del coche: Si el motor funciona y tienes que esperar ayuda, lo más seguro suele ser quedarte dentro. A menos que el vehículo esté en una posición en la que pueda ser golpeado por otros coches, tu coche te proporciona un refugio esencial contra la tormenta. Coloca bengalas reflectantes cerca para que otros conductores y los equipos de rescate puedan localizarte.
- Señaliza tu posición: Ata un paño de color vivo a la antena o colócalo en la parte superior de la ventanilla subida. Por la noche, deja encendida la luz interior, ya que consume muy poca energía. Estas señales indicarán a los rescatadores que necesitas ayuda.
- Usa el claxon con moderación: Si crees que hay equipos de rescate cerca pero no te ven, toca el claxon de forma intermitente para señalizar tu ubicación. Ten cuidado de no agotar la batería.
- No derroches gasolina: El interior de un coche pierde calor muy rápido, por lo que una de tus prioridades será mantenerte caliente. Si el motor funciona correctamente, puedes ponerlo en marcha para obtener calefacción. Sin embargo, no lo hagas funcionar más de 15 minutos cada hora para ahorrar combustible. Apaga las luces, la radio y cualquier accesorio cuando el motor esté parado.
- Revisa el tubo de escape: Antes de encender el motor, asegúrate de que la nieve no obstruye el tubo de escape. Si está bloqueado, los gases de monóxido de carbono pueden filtrarse al interior del habitáculo, lo que resulta mortal. Si sigue nevando, vuelve a comprobar el tubo de escape cada vez que enciendas la calefacción.
- Abre ligeramente una ventanilla: Aunque el tubo de escape esté despejado, es recomendable dejar una ventanilla ligeramente abierta para evitar la acumulación de monóxido de carbono mientras el motor funciona.
- Abrígate bien: Cuanto más cubierto estés, mejor. Deberías tener mantas en el coche, pero si no es así, usa cualquier cosa que encuentres: periódicos, alfombrillas del suelo, ropa de repuesto…
- Mantente hidratado: ¿Sabías que estar bien hidratado ayuda a mantener la temperatura corporal y reduce el riesgo de hipotermia? Si no tienes suficiente agua, puedes recoger nieve y derretirla para beber. Evita comer nieve sólida porque puede reducir tu temperatura corporal central. Espera a que se derrita antes de consumirla.
- Abrígate en grupo: Sentaros muy juntos ayuda a conservar el calor de todos. Si viajas con tu perro, acurrúcate con él para compartir el calor corporal.
- Muévete: Anima a todos los ocupantes a mover brazos, piernas, pies y manos con frecuencia para mantener la circulación sanguínea y ayudar a mantener el cuerpo caliente.
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